Las opiniones de Antonio Mancera

Pisarello, humillando a España y dirigiendo el circo desde la jaula de los monos

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Categoría: Mis opiniones
Publicado el Jueves, 30 Mayo 2019 12:26
Escrito por Antonio Mancera
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gerardo pisarello

Decía una sentencia atribuida a SUN TZU (Siglo V a.C,) que: “Los más graves procedimientos que gravitan sobre el corazón del hombre, los constituyen el dolor de la indiferencia y el silencio de la cobardía”, he decidido, que yo al menos no voy a ser un cobarde.

Hay diputados que desconocen sus funciones y no saben lo que implica su cargo, es el caso del señor Pisarello, y es que el ser diputado no le hace a uno más inteligente, no le da más cultura, ni más educación, ni siquiera le hace mejor persona, Es más un diputado puede ser un ignorante, un indigente cultural, un analfabeto histórico, un auténtico iletrado en el más amplio sentido de la palabra, en cualquier otro ámbito una persona iletrada es casi imposible que acceda a un cargo bien remunerado, para ejercer en política en algunos casos al parecer es algo imprescindible.

El señor Pisarello, como secretario primero de la Mesa del Congreso de los Diputados, debería al menos conocer las funciones de esa Mesa, conocer lo que es y lo que representa el Congreso de los Diputados, y sobre todo conocer y respetar nuestra Constitución.

Debería conocer el iletrad0 diputado que el órgano del que forma parte, es uno de los más importantes del Congreso, y entre otras funciones tiene la de “Adoptar cuantas decisiones y medidas requieran la organización del trabajo y el régimen y gobierno interiores de la Cámara”, nos debería explicar, el no tan distinguido diputado al resto de los mortales que organización, que buen gobierno de la Cámara va a llevar a cabo, que ejemplo nos está dando si menosprecia a la propia Cámara, si desprecia a los españoles, a España y a sus símbolos, si desconoce sus funciones y la Constitución.

Su primera medida al llegar a su despacho ha sido ordenar que se quite la bandera de España del mismo, al parecer su sola presencia le molesta, y eso convierte al señor Pisarello en un ignorante al desconocer lo que es y representa esa bandera que ha menospreciado, al desconocer su historia.

Habría que explicarle al Pisarello que esa bandera, data de 1785, que fue el rey Carlos III quien mediante Real Decreto, y para evitar confusiones en alta mar, el que decretó que la nueva bandera naval de España estuviese compuesta con franjas roja, amarilla, roja, decidiendo que la franja amarilla del medio sea el doble de las franjas rojas, y que fue bajo el reinado de Isabel II en el año 1843 cuando se determina que aquella bandera naval rojigualda que identificaba a nuestros navíos, se convierta en la bandera nacional de España, debería conocer que desde entonces se convirtió en el símbolo incontestado de la nación española, asimilado como tal, hasta que ha llegado el no tan digno diputado Pisarello al Congreso.

Pero además de un ignorante histórico es un analfabeto político, porque esa bandera que desprecia el señor Pisarello, está recogida en nuestra Constitución, que debería conocer, concretamente en el artículo 4º, en su apartado 1º que es donde se determina que “La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas”, esto para el señor Pisarello será sólo una casualidad, la misma descripción que en 1817, debería fíjarse el no tan preeminente diputado que esa bandera que desprecia tiene historia, nuestra historia, la historia de España, una historia que también ha despreciado.

Cuanta falta haría un buen examen sobre la Constitución para ser diputado, como se nos exige a los demás para acceder a nuestros empleos.

Dice el diccionario de la RAE que un símbolo es “la representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con esta por una convención socialmente aceptada”. Y nuestra bandera es el símbolo de España y de todos los españoles, y representa los valores superiores expresados en nuestra Constitución, por lo que merece el máximo respeto y veneración, le guste o no al diputado Pisarello.

 Que fácil le resulta a algunos en este país humillar a los españoles menospreciando a los símbolos que nos representan y que barato les sale. Lo que me hace pensar que además este diputado es un auténtico cobarde, porque lo que se permite hacer aquí con nuestra bandera no se atrevería a hacerlo en Argentina o en cualquier otro país.

Al parecer desconoce Pisarello que según regula la Ley 39/1981, de 28 de octubre, en vigor y por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas, que “La bandera de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado”. En su despacho también. Y añade además que “La bandera de España será la única que ondee y se exhiba en las sedes de los órganos constitucionales del Estado y en la de los órganos centrales de la Administración del Estado”. Lo que le hace un auténtico analfabeto político, un verdadero ignorante.

Olvida Pisarello que una vez elegido, representa al pueblo español, y que para adquirir su condición, ha prestado juramento o promesa de acatar la Constitución. Y es que este analfabeto social desconoce que las fórmulas ‘imaginativas’ de juramento, que jurar por “imperativo legal” no le eximen del obligado acatamiento y respeto a la Constitución y a todo lo que ella representa.

Es cierto que el no tan conspicuo diputado es titular de la institución de la inmunidad según precisamente determinan los artículos 71.2 de la Constitución y 11 a 14 del Reglamento del Congreso, que al parecer ha decidido ignorar, que es titular de instituciones como el de la inviolabilidad (artículos 71.1 de la Constitución y 10 del Reglamento del Congreso), lo que supone que no son responsables por la opiniones manifestadas y votos emitidos en el ejercicio de sus funciones parlamentarias. Pero también es cierto que eso no excluye, que puedan cometer injurias, calumnias, atentado al honor, como parece ser el caso de Pisarello, y que puedan ser reprobados por ello. Ya que la inviolabilidad no impide que el Presidente del Congreso ejerza sus facultades disciplinarias y pueda llamar al orden al Diputado que profiera palabras o vierta conceptos ofensivos, como es el humillar a todos los españoles, el pisotear la propia Constitución.

Debería el innoble Pisarello tomar ejemplo de quienes si respetan y acatan la Constitución, de quienes respetan los simbolos comunes a todos los españoles, de quienes mediante el juramento a la Bandera, se mantienen en permanente servicio a nuestra sociedad, un compromiso adquirido que no tiene fecha de caducidad, un compromiso que les lleva a dar incluso su vida por la defensa de la Constitución, de la sociedad, de los simbolos que representan a todos los españoles y cuando este ultimo sacrificio sucede sus féretros son cubiertos por esa Bandera, que Pisarello ha despreciado, como simbolo máximo de la gratitud de la sociedad española a sus servidores.

Cuánta razón tenía el periodista y crítico social Henry Louis Mencken cuando dijo que, “la democracia es el arte y la ciencia de dirigir el circo desde la jaula de los monos”, porque mientras los monos dirijan el circo y menosprecien los símbolos y los sentimientos de un pueblo que elevan sobre el asta de nuestra Bandera nacional cualquier cosa puede suceder, incluso la desaparición de la nación.

Nosotros señor Pisarello, decidimos voluntariamente jurar o prometer por nuestra “conciencia y honor cumplir fielmente nuestras obligaciones, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a nuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si fuera necesario, entregar nuestra vida en defensa de España”.

Pisarello ha accedido a su cargo también voluntariamente, pero a él no se le ha exigido tanto, no se le exige que de la vida por defender la Constitución, pero si se le exige que al menos la respete.

Antonio Mancera Cárdenas